La Torre Rosa Valeria Gallo Van Domselaar

Valeria Gallo Van Domselaar

Fundadora

Si me preguntan por mi mayor placer, es instantánea mi respuesta, la lectura.

He leído muchísimo a lo largo de mi vida desde que era muy pequeña, autores como Gibran, Verne, Tolstoi, Dostoievsky, Darwin, Sócrates, Platón, Aristóteles, Rousseau, Dumas, Proust, Hugo, Dickens, Shakespeare, Camus, Sabato, Piaget, Vigotsky, Garcia Márquez… y la lista continuaría.

Influenciaron en mi vida de manera definitiva y dejaron una mecha encendida a la espera. Cuando comencé a estudiar Montessori, su filosofía me enseñó a ser alguien con una enorme empatía, capaz de ponerse en la cabecita de un niño y entender sus temores, carencias, necesidades, capacidades, para poder producir en él su propio aprendizaje.

Eso es lo que soy, alguien con una muy amplia experiencia y una capacidad inagotable para ponerse en los zapatos del otro, sin importar su edad o condición, y, desde ahí, producir un aprendizaje.

Aunque creo que me he precipitado, he dicho que lo que más placer me causa es leer, pero el placer que siento al ver a alguien que ha sido capaz de superar sus barreras con mi ayuda es aún mayor que cuando leo.

Probablemente, por toda esa lectura he resultado ser quien soy.
Tengo un hijo, Ray, de 24 años, y dos hijas, Consu, de 21 y Manu, de 19. A los tres los he criado con Montessori a nuestro lado y es lo mejor que les he podido regalar nunca.

¿Quién soy? Es una buena pregunta, pero si tengo que decir quién soy o qué me gusta… Sinceramente, no sabría qué contestar. Lo único que tengo claro es que siempre he sabido que mi destino era enseñar.

Educar es maravilloso, preparar a los niños para la vida, servirles de guía para que construyan su propio camino, ayudarles a desarrollar sus posibilidades… no es fácil, pero cuando se hace bien deja una huella imborrable en ellos y eso ya es suficiente para que mi trabajo tenga sentido.

Estudié para enseñar, pero ¿qué haría después?
Hace unos años tuve la suerte de encontrar mi camino. Me crucé con Valeria y su idea y supe que era lo que estaba buscando, pero yo aún no lo sabía. Desde ese momento entendí que mi objetivo en el mundo no era solo enseñar, sino también aprender. Por eso, he descubierto quién soy y qué me gusta, me he convertido en una eterna aprendiz, disfrutando y aprendiendo en el camino de La Torre Rosa, mientras comparto mi pasión y mis ganas con mi mejor maestra.

La Torre Rosa Brownie

Brownie Van Domselaar

Colaboradora

Nací el 2 de abril de 2011, soy una feliz labradora chocolate con una familia que me adora y me cuida muy bien. ¿Puede un perro ser más feliz? En realidad… ¡Sí puede! Y es gracias a todos esos niños que vienen a jugar conmigo cada tarde, porque yo sé que solo vienen a jugar conmigo. Me lo demuestran cada día con sus sonrisas al verme y sus “¡Hola Brownie!” en cuanto entran.
Con mi amor les enseño respeto, solidaridad y empatía. También los ayudo cuando no se sienten seguros o sienten vergüenza. Estoy pendiente de sus cambios de humor, de sus días buenos y sus días malos, estoy siempre ahí y los trato con amor y con lealtad.
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